Es el tipo de persona que no le gusta estar en su casa
Es el tipo de persona que se va a los parques a observar a la gente
Es el tipo de persona que tiene aficiones que no revela a nadie
Es el tipo de persona que no se atreve a llorar en público
Es el tipo de persona que lee a escondidas (clásica- Jane Austen)
Es el tipo de personas que no tiene miedo al sistema pero teme de sí misma.
BIOGRAFÍA
Roma siempre ha detestado su nombre, así como siempre ha amado aquellos ojos negros enormes que siempre le han recordado a su padre.
Le pusieron Roma en memoria de la familia de su padre, la cual supuestamente venía de Italia.
Su familia tenía buen dinero y su padre un muy buen empleo; fue entonces cuando su madre terminó muy enferma y su padre tuvo que dedicar todo el dinero que tenían a los cuidados de esta.
Su madre murió cuando ella tenía tan solo 7 años, y su padre tuvo que dedicar el resto de su vida a cuidar de su pequeña hija de grandes ojos, perdiendo de esta manera su empleo.
Ella siempre amó a su padre y tras la pérdida de su madre, él pasó a ser lo único que tenía. Le enseñó a ser un buen hombre, y gracias a sus influencias ella comenzó a detestar todo lo relacionado con la femineidad.
Roma siempre ha sido una persona de carácter fuerte y de gustos masculinos para algunos, de tal forma que mientras a algunas niñas de su edad les hubiera gustado jugar a las muñecas a ella le gustaba perseguir gatos callejeros y pelearse con los niños abusivos de su vecindario.
Su padre la aficionó a los libros y a la literatura universal pero de entre todos los libros que él le leyó por las noches, aquellos de amores frustrados o de aventuras fantásticas fueron los que más le gustaron, de entre los cuales, La historia interminable fue siempre su favorito.
Ella nunca fue buena para hacer amigos y recibía golpizas casi todos los días, pero nunca le importo puesto que su padre siempre la recibía con un abrazo y un buen libro de regalo.
Un día cuando tenía 19 años volvió de la escuela esperando ver a su padre, pero no lo encontró, lo buscó por todas partes hasta que llegó a la biblioteca donde lo vio recostado frente a la ventana, la había estado esperando a que llegara y probablemente se había quedado dormido, pero no lo estaba.
Su padre murió cuando ella tenía 19 años, tenía cáncer, algo que nunca le dijo a ella, algo que nunca se trató con el motivo de dedicar el resto de su dinero y el resto de sus días al cuidado de aquella niña angulosa de ojos grandes.
Murió cuando ella tenía tan solo 19 años, dejándola con una larga lista de deudas y pocas migas para lidiar con estas.
Así fue como ella, tuvo que dejar la escuela y dedicarse a manejar su nueva situación económica, vendiendo todo lo que pudo sin atreverse a tocar ni uno solo de los libros que ella y su padre había atesorado.
Encontró trabajo en varios lugares pequeños pero siempre los terminaba perdiendo debido a su actitud dura y aguerrida; Así terminó trabajando en la primera puerta que se le abrió, entregando su cuerpo y compañía a aquel que tuviera el dinero para costearlo.
Ahora Roma es toda una joven adulta de 22 años, de cuerpo delgado y pálido, de esquinas anguladas y curvas fuertes, de cabello negro hosco y ojos grandes y prietos.
Vive en un pequeño departamento ubicado al centro de la ciudad, con una pequeña cocina y un baño infrahumano.
Una mujer como ella no necesita una cama en realidad, por lo que se conforma con un colchón usado, sin embargo aquel que entre en esta pequeña madriguera se sorprenderá de las torres de libros viejos que se encuentran por todos lados, quizá sean más de los que nadie pueda guardar en tan pequeño espacio, y quizá sea cierto que el suelo se haya terminado hace mucho, que se pueda ver un camino de la puerta al colchón y del colchón a la cocina pero aquel pequeño edificio era todo lo que Roma necesitaba, aquellas paredes de madera podrida y aquel pequeño libro de pasta desgastada que yacía sobre su cama, aquel viejo tomo de la Historia Interminable, que lamentablemente… había terminado hace mucho.

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