Eran ya las 19:00 de la noche, Bruno camina junto a los grandes árboles del parque junto al sendero. Va mostrando una sonrisa que guarda una callada risa entre dientes, que le provocan los niños que corren de sus mamás para quedarse un rato más en ese hermoso parque.
Ve una silueta delgada de un hombre joven que se aproxima desde muy lejos. Bruno se prepara, coge la máscara que hizo a base de una bolsa de cartón que siempre trae doblada en sus bolsillos, la coloca sobre su cara, tapando esa abundante barba gris que tanto le gustaba, tapando la cara del verdadero asaltante.
Bruno esta escondido detrás de un árbol, esperando a que pase ese joven hombre. El hombre pasa como trotando parece que llevara prisa, eso es aun mejor, porque cuando la gente esa pensando en sus problemas rara vez se preocupan por lo que está a su alrededor. Lo toma por el cuello rodeándolo con su brazo y poniendo algo que parece una pistola envuelta en un trapo viejo en su nuca, haciendo poco posible que lo identifiquen.
- ¡De estas no te salvas, imbécil! Yo se lo que hiciste y mas te vale que me des todo lo que traes o de esta no sales- Grito mientras presionaba la cosa del trapo contra su nuca.
Entonces lo reconoció, era el pobre idiota que dejo que su perro se comiera la salchicha de ese asqueroso vendedor de salchichas. Muy molesto por no poder quitarle sus cosas al niño ese, lo tomo por la oreja y lo aventó a la orilla del lago.
- Para que aprendas a cuidar a ese pobre animal!
Se fue tan rápido como pudo, para evitarse cualquier enojo del otro muchacho. Pero la verdad es que se fue así para que no le tocara el desquite a el, sino al asqueroso vededor que ensucia los parques.
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