jueves, 11 de septiembre de 2014

Crónica de un asesinato

Crónica de un asesinato:

Entre al cuarto sabiendo que tal vez no iba a salir por mi propia cuenta, era una bodega llena de cajas y hedor.  Cerca del centro de la bodega estaba el Tuerto.

- Que milagro Scatha, porque tan escondidita.

-  Jaja. Yo escondiéndome. ¿ Porque andaría escondiéndome ?

- No te hagas

 Dos de sus muchachos  me agarraron, me sentaron en una silla y me amarraron las extremidades. El Tuerto tranquilamente se me acerco.

- Te lo digo o les digo a los muchachos que te ayuden a refrescar la memoria.

- ¿ Qué quieres que recuerde?

 El dolor en sus ojos fue lo que me dio un atisbo de lo que buscaba.

- Los últimos minutos de tu copiecita.

Su silencio me respondió. Y yo ahí comencé ..

Era una tarde lluviosa en un camino de 5 metros del desierto de Arizona, a lo lejos se escuchaba el ruido de una motocicleta. El ruido se iba acercando, cada vez más, cada vez más fuerte.

Rápidamente coloque la delgadísima cuerda cruzando la carretera de no se que material pero que es casi tan resistente como el diamante, que supe tiempo después que al ser bien colocada podía haber atravesado el cuerpo de mi víctima .

Y espere mientras  el ruido era cada vez más potente.

Tres minutos después, lo que esperaba llegó. El ruido de una moto arrastrándose en el suelo, el acero restregándose en el concreto, las chispas de la fricción, un cuerpo cayéndose   y el  gemido del conductor , que me saco una amplia sonrisa. Recuerdo que pensé ( no se equivoco betito, al parecer esta porquería funciona).

 El conductor cayó 6 o 5 metros de distancia, yo tan tranquila y campante  me acerque a aquel conductor de ojos azules como  los del que me estaba amenazando.

Creo que se rompió una pierna y un brazo, no lo se ni me importa, ni me acuerdo. Después de llegar y saludarlo saque mi hermosa akatana  y traspase el otro brazo que todavía movía y la otra pierna mientras el tipo gritaba de dolor, maldecía, lloraba , suplicaba y se iba desangrando. Para mi era como  el canto de los ángeles, que satisfacción esperando, verlo como se iba muriendo, como agonizaba; pero al ver que el cabrón después de 20  minutos  seguía con señales de vida.  Fui acercando la espada poco a poquito, viendo sus ojos directamente de los cuales al principio salieron lagrimas y que al final salieron gotas de sangre, viendo como la esencia de la vida se iba apagando. Aquel momento en donde ves como el ser vivo se entrega por completo a su destino  y se deja llevar por le muerte, aquel momento que se había convertido en mi favorito hasta llegar hacer mi aliciente.

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