lunes, 8 de septiembre de 2014
El Parque de Cris
En el centro de la ciudad, hay un parque donde la gente convive todos los fines de semana. Millones de familias caminan por sus senderos rodeados de arbustos, abetos y robles. Los rayos del sol del medio día pasan por las hojas, iluminando el pasto de un color verde tan intenso como la vida. El aroma de esquites, elotes y crepas de chocolate permean toda la zona. Las ardillas observan con curiosidad desde arriba a la gente, esperando la oportunidad de salir en busca de nueces o también ser alimentadas por los niños. Las palomas vuelan al compás del aire, espiando el pavimento por sí la gente sentada en la banqueta deja caer algunas migas de pan. El cielo se cubre de cometas de todos los colores vivos (como el amarillo, el rojo y el azul) y de diferentes diseños (unos de rombo, otros triangulares o pentagonales). Las risas, la música de una guitarra, la resonancia de unos tambores, el desplazamiento de las patinetas de banqueta en banqueta, el paso de los niños, todo lo que habita en el parque provoca movimiento y respiración. El parque está vivo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario