domingo, 21 de septiembre de 2014

Carta a mi asesino

Querido tú:

¿Por qué en ese momento? ¿Por qué de esa manera? ¿Al menos supiste quién era yo? ¿Al menos te importó en lo más mínimo? Si hubieras hecho lo que hiciste un par de meses antes te hubiera amado. Mi filosofía de la vida siempre se centró en la muerte. Y no sólo en la muerte, digamos que mi mente era un sistema contrario a todas las demás mentes.

Las películas de terror eran como el paralelo a lo que la gente pensaba de la comedia para mí.
Mi vida consistía en estudiar historia, en intentar buscar a los villanos que habían existido y buscar ser como ellos. Ellos no le tenían miedo a la muerte, ellos creían que para que muchos vivieran bien, varios debían de morir.

Mi filosofía de la vida era algo como eso, igual que ellos excepto porque yo pensaba que todo sería mejor si todos estuviéramos muertos, y justo en la parte de mi vida en que estaba más segura de esto, apareció Thomas…Un chivo atractivo pero raro, vestido todo de negro, siempre pensando en muerte, apasionado por el sabor de la sangre y enamorado de todo lo que yo amaba.

Lo conocí un día en mi parque favorito, sombrío, sin gente, sólo yo. Se sentó junto a mí, sacó un cuchillo y me sacó un poco de sangre del dedo, la saboreó y me dijo que la mía era la más deliciosa que había probado en su vida. Creo que en ese momento me enamoré de él. Hablábamos de todo lo que nos gustaba, de muerte, de suicidio, de sangre, del demonio, oh dios, como era feliz con él.

Planeamos varias veces el suicidarnos juntos y una vez lo intentamos… estaba parado en frente de mí, ambos con un cuchillo en la mano, planeando enterrarlo uno en el otro del corazón, pero al momento de casi hacerlo, tiramos los cuchillos y me besó y lo besé. Después de eso hablamos y me dijo que ame amaba incluso más que a la muerte. Por ello, ese día decidimos no morir pues no sabíamos si muertos podríamos estar juntos.

Después de eso, decidí que necesitaba estar sola así que me fui a mi parque a pensar. Recuerdo que estaba pensando en Thomas y que justo cuando de mi cara iba a salir una sonrisa de mi rostro, un balazo entró en mi pecho, y la pistola la tenías tú. Recuerdo que vi tu cara, nunca te había visto antes. No entiendo por qué me mataste a mí en ese momento… ¿dónde estabas todos esos días cuando pensaba en la hermosura de la muerte, todos esos días donde pensaba que nada valía la pena vivir? Sólo te digo que por lo menos vayas y lo mates a él, a ver si acaso haya una forma de que pueda verlo en muerte.

Y asì poder estar con mis ambos amores juntos, porque créeme que si no, encontraré la manera de encontrarte y matarte a ti, aun si tengo que visitar antes el infierno para hacerlo…

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