Llego al parque pero esta vez decido colocarme en un punto en donde puedo ver al vendedor de hotdogs mugroso, a un vagabundo igual que el otro, a una puberta que me recuerda a alguien de mi pasado y a una puta fumando en una sexy posición que dan ganas de acércate y preguntarle a cuanto la hora. Los observo pero a la vez pienso en la conversación que tuve con el doctorcito. Creo que demasiada información para una sola plática pero a la vez mucha intriga de lo que verdaderamente quiere. ¿Qué es lo que buscara? Tal vez otro enamoramiento típico de él, pero definitivamente por interés en la niña ni quien se lo crea. Veo la hora y decido ir a la colmena. Al llegar me integró a los planes que se están llevando a cabo para matar a un político el cuál cree que puede hacer lo que su chingada gana se le pegue, pobre pendejo al parecer no se da cuenta que si ni uno puede hacer lo que quiere los títeres menos. Después de se fue mi hermano Roberto para echarse al politiquillo me regreso a mi ratonera; al llegar soy recibido por Gordon quien al parecer mató a una ratón, lo recompenso con un sobrecito de whiscas de su sabor favorito y el ratón se los echo a la stefhis, porque el Gordon es bien tonto para comerse a los ratones a los cuales solo sabe matar lentamente.
Saco una manzana del refrigerador, juego con ella un rato antes de darle una mordida. Voy a la tele pero no hay nada interesante solo las ridículas telenovelas cursis con la misma temática de siempre así que decido irme a la cama, me cambio, me lavo los dientes, bla, bla,bla.
Cómo me encanta mi cama, cómo me encanta el olor del Suavitel en mis sábanas (al parecer la señora del servicio hoy las cambió) pero lo que más me gusta es la sensación de mi cuerpo ya que esta muy cansando desde hace mucho, mucho tiempo. Trato de dormir, pero una niebla llega, densa lo suficiente para saber que es una fantasma, trasparente para saber que no quiere que lo vea. No lo veo pero lo siento y lo oigo cuando su voz suave pero penetrante dice lentamente mi nombre y me pide ayuda.
- S c a t h a
- A y u d a m e
- S c a t h a
- A y u d a m e
Yo lo ignoro y sigo tratando de dormir hasta que dice.
-Yo sé donde esta el niño de rizos achocolatados.
Entonces me incorporo y lo veo; veo un niño con ojos verdes, con unos ojos verdes que yo conozco. Me quedó inmóvil tratando de recordar donde los he visto, hasta que recuerdo pero si son nada más y nada menos que los ojos verdes de Alondra. Entonces el es Nicolás, quien se desvanece con una ráfaga de viento nocturno y sale por la ventana tal y como seguramente había entrado, por la ventana que hasta donde recordaba había estado cerrada cuando yo había cerrado los ojos.
- S c a t h a
- A y u d a m e
- S c a t h a
- A y u d a m e
Yo lo ignoro y sigo tratando de dormir hasta que dice.
-Yo sé donde esta el niño de rizos achocolatados.
Entonces me incorporo y lo veo; veo un niño con ojos verdes, con unos ojos verdes que yo conozco. Me quedó inmóvil tratando de recordar donde los he visto, hasta que recuerdo pero si son nada más y nada menos que los ojos verdes de Alondra. Entonces el es Nicolás, quien se desvanece con una ráfaga de viento nocturno y sale por la ventana tal y como seguramente había entrado, por la ventana que hasta donde recordaba había estado cerrada cuando yo había cerrado los ojos.
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