Querida Acacia,
No sé si te acordarás de mí, tu medio hermano Ignacio, pero en esta época de mi vida estoy tratando de encontrarme, de entenderme, y sé que tú eres parte crucial de procesos que pasaron en mi infancia y que traté de borrar de mi cabeza porque eran dolorosos.
El que mi padre engañara a mi madre con la tuya, y además de eso tuviera una hija, arruinó el matrimonio de ellos para siempre, y aunque se quedaron juntos un rato más, fue una herida incurable. No sé qué tanto hayas conocido a nuestro padre (creo que no mucho), pero es un hombre bastante duro, no se arrepiente de lo que hace y jamás pide perdón.
Yo no estuve listo para buscarte hasta ahora. Supongo que la madurez nos llega a cada quien en diferentes momentos, y yo estoy tan apegado a mi mamá, que el daño que tu nacimiento lo hice me tenía muy resentido. Pero somos familia, eres sangre de mi sangre, y quiero conocerte más. Cuéntame qué ha sido de ti, qué ha pasado con tu vida desde que mi padre desapareció de nuestras vidas.
Yo me dedico a dar terapia y también quiero escribir un libro. ¿Tú qué haces? ¿A qué te dedicas? ¿Estás casada? ¿Tienes hijos?
Un abrazo afectuoso,
Nacho.
No hay comentarios:
Publicar un comentario