He tenido sueños persecutorios de los que despierto terriblemente excitado y cubierto de sudor, aterrorizado y seguro de que esos cuchillos están realmente enterrándose en mis intestinos, en mis ojos, que esa pistola está tronándome las costillas y atravesándome la espalda, que esa carne envenenada baja por mi esófago, quemando todo a su paso, que hermosas mujeres me escupen y patean cuando estoy en el suelo...
Hoy tuve uno de esos sueños y me tambalée hasta la cocina en busca de una botella de agua, pero agarré mi botella de Bonafont, la que tenía llena de vodka para poder subirla al metro, y le di un buen trago. Al demonio con todo y con todos. Al demonio con el fantasma de mi madre en mi cabeza: quiero una mujer de verdad. O dos. Ya estuvo bueno de estas malditas ingratas. Me tomo un buen trago más y salgo del departamento con mi piyama de franela y un saco elegante encima. Debo verme ridículo, como un vagabundo que no sabe combinarse. Un vagabundo. Ese maldito vagabundo que acosa a la bella fumadora del parque. Yo voy a salvarla. Voy a salvar a Alondra también. Ella no sabe que en el fondo me necesita, su carta está llena de pistas de esto: su carta es un grito de ayuda y yo lo he entendido. Voy a encontrar a tu hijo, Alondra, voy a salvarte de todo, fumadora del parque, voy a... voy a... ¿cuáles otras mujeres puedo salvar?
La botella de vodka bajo el brazo. La medianoche a mi alrededor. El odio, el amor, el miedo, todo junto. Los ojos de esa bruja en los míos. Los labios de Cristina en los míos. Todo junto.
Ahí está Alondra.
-Hermosa paloma... recibí tu carta y entiendo tu mensaje, ave maravillosa... estoy aquí para que juntos encontremos a tu hijo Nicolás. Necesito contarte que he empezado la búsqueda, Alondra...
-¿Qué haces aquí? ¡Lárgate de aquí! ¡Tengo una cita!
-... Alondra, encontré a una niña que tiene contacto con tu hijo... con su espíritu... se llama Peter... no la niña, sino el espiritu de tu hijo... La niña se llama Emily, es paciente mía y....
En eso pasa algo que no me esperaba para nada: el hijo de papi, el Alejandrito este que embarazo a mi paloma y la dejó abandonada está acercándose aquí. ¿Qué demonios le pasa?
-¿Nacho?- grita. Viene con ganas de pelear.
No hay comentarios:
Publicar un comentario