Después de todo este tiempo y esfuerzo al fin lo he conseguido, he conseguido saber quién me asesinó…
Fue en un día como todos en mi supuesto tipo de “vida” que estoy ahora experimentando al ser un simple y sin mucho chiste fantasma. Recuerdo que era lunes, día odiado por los vivos y completamente indiferente para los muertos… otro día exactamente igual a los otros, pero este en realidad no lo fue… me levanté de mi punto y me encontré sentada en el parque simplemente sin hacer nada, se puede decir prácticamente que estaba meditando pues en realidad ni siquiera estaba pensando en nada ni pensando en hacer nada. Estaba en MI parque cuando vi a un individuo que me llama la atención…
Era un individuo algo raro, como distraído y a la ves concentrado, tenía en sus manos una especie de libreta rara en la que escribía como si se le estuviera acabando el tiempo, como si no hubiera otra oportunidad de escribir sus pensamientos porque seguramente van a volar en algún momento.
Me le acerco y veo la libreta, es una libreta vieja llena de apuntes raros cortos, como pequeños poemas desorganizados y sin ningún sentido en específico pero a la vez son algo raramente hermosos. La verdad es que me quedo admirando esos pequeños desbarajustes de la vida cuando uno en especial me llama la atención.
Veo el poema que es un poco más largo, admiro todo lo que se está escrito, se habla de la muerte de una forma algo, algo rara… todo parece casi estarme hipnotizando hasta que veo algo que me sorprende, está hablando sobre haber matado a alguien, sobre lo maravilloso que fue el hecho de matar a alguien, sobre el sentimiento, la sensación, la pasión del momento… hasta que hasta abajo hay un nombre algo familiar… Sofiaté. Ver mi nombre en ese papel fue como una droga para mí, de pronto descubrí lo que tanto había querido y ahora deseaba el no haberlo hecho nunca…
Sé que me mató y eso se convirtió como más que una simple droga, todo se volvió casi una ilusión para mí, como si algo se moviera en mí, que es parte de mí pero al mismo tiempo no lo es. Me muevo y de repente veo un cuerpo, un cuerpo parecido, es el idiota de Nacho, que asco. Pero necesito un cuerpo, necesito algo que usar para lo que esta especie de droga me está haciendo hacer, así que sin pensarlo dos beses me meto en su cuerpo… siento una repulsión terrible pero el efecto de la droga mental que se ha formado es mucho más fuerte que esto. Me meto en el cuerpo y empiezo a caminar, es raro, es como estar adentro de una muñeca a la que puedes mover exactamente cómo quieres. Me di cuenta de que una de las cosas que más necesito es un arma, lista. Encuentro un palo de metal que por su peso podría matar a un elefante de un golpecito.
Voy caminando muy decidida cuando de repente un idiota me habla (en realidad el cree que le está hablando a Nacho) me habla sobre que según soy su hermano y me inventa un rollo cursi sobre que nos estamos encontrando y quien sabe que tanto… yo en pocas palabras lo mando lejos, no tengo tiempo para que un estúpido me arruine mi plan, o bueno el plan que he formado con la locura que me está invadiendo ahora mismo.
De repente encuentro de nuevo a el tipo que me mató, lo veo y empiezo a caminar lentamente hacia él, sin que se vea el arma que traigo (porque sería contraproducente) y muy decidida sobre lo que voy a hacer.
Llego por fin a donde está y todo pasa muy rápido, se alza mi tuvo, él se intenta mover, yo me empiezo a reír de una manera un tanto infernal que ni yo entiendo. El termina en el piso, con un hermoso charco de sangre roja viva que digamos que me enamora… me enamora el haber matado.
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