Sí, me muero, al fin me muero. Nadie lo ve, pero todo lo hice por el bien de todos. Soy un titiritero bondadoso y lindo. Yo sólo quería un poco de amor. Sofiaté, amor de mi infancia, ven por mí, ámame y llévame al cielo o al infierno o al purgatorio, donde estés... Mandé a Cris para que haga una amiga nueva, alguien que le
explique cómo es el mundo, cómo es la vida. No puede andar por ahí
penando por su abuela... hay más cosas, hay amor, sexo, alegría,
amistad... y quién sabe, tal vez después de unos años Cristina pueda
enamorarse y sea feliz. Logré que Alondra saliera del psiquiátrico y pudiera
reencontrarse con su amor verdadero y luego hice que su amor verdadero
quisiera encontrarla a ella. Claro, van a odiarme para siempre, pero
¿qué importa? Van a ser felices. Y no sólo eso: yo, el académico (bueno,
medio académico) que no creía en lo sobrenatural, me estoy convirtiendo
en el médium para el niño fantasma... aquella bruja terminará por ayudar a Emily a despedirse de su amigo imaginario y salir adelante... una cadena de buenos actos que acaba con mi muerte...
¿Sofiaté? ¿Eres tú? Ah, sí, su espíritu viene hacia mí, ahí viene para llevarme con ella... ¿O no?
-Sofi...- comienzo. Y entonces
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