domingo, 28 de septiembre de 2014

Carta a mi madre

Querida madre:

No sé cómo empezar a decirte lo arrepentido de que estoy de que tu enfermedad haya sido culpa mía, es cierto que jamás aceptaste mi transformación, que aunque decías amarme poco a poco lo hacías menos.

Sé también que eso va a terminar por matarme a mí porque aunque he tratado de negarlo simplemente no he podido vivir tranquilo desde tu partida, más aun sabiendo que todo ha sido gracias a mí. Yo te alejé de mi lado, yo te di todo para que pudieras huir de este mundo y es algo que no me perdonaré jamás y algo con lo que voy a tener que vivir… Si es que se puede llamar así a la acción involuntaria de inhalar y exhalar.

Me faltó decirte tantas cosas… Te amo, te amo de principio a fin, te amo con todo lo que soy y con todo lo que no soy, todo lo que seré y no pude ser contigo, te amo porque te amo, te amo como amaba tus regaños e incluso esos ojos cansados que me miraban con una profunda decepción, te amo hasta cuando no te amo, lo eres todo y es que por eso te amo tanto. No te lo dije lo suficiente…

Tus palabras viven en lo que soy, las que dijiste y las que guardaste en lo más profundo de tu ser, esas que terminaron por matar nuestra cercanía.

Tu hija, la que más te ama.
Acab.

No hay comentarios:

Publicar un comentario