¡Guau!
Me quede estupefacta al sentir el abrazo de aquella niñita a la cual no había tomado en cuenta, la había visto con anterioridad mientras jugaba entre las flores pero no la tome en cuenta, nunca pasó por mi mente que está pudiera ser Emily.
Me quede como idiota mientras la calidez de su abrazo iba esfumándose en mi frio cuerpo, mientras su buena intención de ayudar al hijo de Alondra trataba de entrar en mi mente, mientras trataba de recordar si yo algunas vez tuve esa inocencia infantil. Sí, seguramente si la tuve pero no la recuerdo, lo único que se, es que la misma ingenuidad la tiene mi hijo.
La incapacidad de recordar mi infancia me llevó a cambiar de pensamiento y Peter o Nicolás ocupo mi mente. La verdad en ese momento no me sentía completamente en la disposición de ayudar a ese niño si es que lo era porque hasta donde sabia el hijo de Alondra era todavía un bebe cuando murió, razón por la que la sola presencia de Peter hacia que me pusiera a la defensiva.
Por un lado quería ayudarlo pero por el otro un sexto sentido me decía que debía de alejarme de este caso, podría presentir que un golpe se acercaba, pero no sabia de donde y de quién. Después no se de donde saque que eso era pura imaginación y decidí ayudar al hijo de Alondra pensaba – No tiene porque hacerme daño alguno porque en primera, yo nunca le he hecho daño y en segundo porque tenia una buena amistad con su madre.
Pero mi experiencia me hacia dudar de todo desde Peter hasta la pequeña Emily quién después de abrazarme fue a reencontrarse con su mamá.
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